LA MAGIA DE REÍR

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¿Os imagináis una vida sin sonrisas?

Yo no. De hecho, si tengo que pensar en algo triste tendría que hacer un esfuerzo, quizás porque no quiero. Sin embargo, si me viene a la cabeza un amigo o un familiar, mi mente solo evoca aquellas situaciones en las que está feliz o se está riendo. Puede que esto solo me pase a mí, que sea un bicho raro (no he realizado un estudio empírico al respecto), pero me gustaría pensar que mucha gente, cuando recuerda algo o a alguien, suele verlo acompañado de una sonrisa, una carcajada o una sensación de bienestar llena de endorfinas y felicidad alrededor.

Cuando Bea pensó en mí para participar esta semana en el blog de London 717, una de las pautas que me dio es que escribiera un comentario libre cuyo objetivo fuera aportar un granito de arena a este mundo para que fuese mejor. ¡Cómo si fuera así de fácil! Yo, desorientado, le pedí un poco de luz para afrontar el reto. Me confesó que, al pensar sobre cómo era yo, lo primero que le viene a la mente es la risa. Esto me hizo reflexionar sobre algo muy importante: la imagen que proyecta uno hacia los demás. Muchas veces ni se nos pasa por la cabeza que nuestra forma de ser puede generar un efecto mariposa y, de pronto, te ves escribiendo en un blog maravilloso sobre la risa. Imaginaos la responsabilidad de aquello que proyectamos. Entonces, ¿qué hay de malo en poder elegir, y mostrar de nosotros mismos lo positivo más veces que lo negativo? ¿Qué pasaría?

“Andres

Todos vivimos en un entorno, no solo físico como la montaña, la playa o la ciudad, sino también social: el trabajo, el hogar, el equipo. No cabe duda de que debemos ser responsables y cuidadosos con nuestro entorno para poder vivir en él en las condiciones más favorables posibles. ¿Qué podemos aportar al lugar donde vivimos? ¿Y a las personas con las que estamos día a día? Sin duda, parece que a nadie se le ocurriría influir de forma negativa donde indirectamente cualquier tipo de contaminación va a ser sufrido por uno mismo: tirar un papel, contaminar el agua, echar pestes de todo lo que no nos gusta.

Desgraciadamente, lo hacemos y con bastante frecuencia: contaminamos nuestro medio físico y nuestro medio social. Si nos centramos en este último, descubriremos que hay algo muy sencillo que puede ayudar a aportar el granito de arena del que hablábamos antes: la risa. Reír purifica, limpia, da aire fresco al entorno donde acontece. Muchas veces elegimos mal, es un simple problema de elección. Cuesta lo mismo esbozar una sonrisa que fruncir el ceño. Podemos elegir contaminar el lugar donde estamos y respirar los malos aires que generamos o dar luz y aire fresco con una atmósfera de optimismo solo con la magia de reír.

Estamos conectados, ahora más que nunca. Podemos desencadenar miles de reacciones de miles de personas con un clic y llevarlas al otro lado del mundo. Podemos decidir qué queremos sentir y contagiarlo en muchos lugares y a muchas personas a la vez. Podemos cambiar el mundo simplemente riendo allá donde vayamos porque contagia, porque engancha, porque genera felicidad y es confortable. Reír libera, genera luz, da esperanza y deja la puerta abierta para que aquellos que vengan por detrás tengan la referencia de que el mundo puede ser mejor por saber elegir aquello que más conviene a todos. Elige la risa.

Autor: Andrés Vallejo Echezarreta


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