COSAS PENDIENTES, POR UN MUNDO MEJOR

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Desde hace unos meses mi mejor amiga lleva hablándome del uso excesivo de plástico que hacemos en el mundo. Uno de los datos que me dio y que más me impacto fue que en 30 años habrá más plásticos que peces en el mar.

Ella ha tomado medidas contra esto, nada de envases, ni de bolsas, ni botellas de plástico. En definitiva intenta usar la menor cantidad de plástico posible.

Desde que ella le está haciendo la guerra a los plásticos, le cuenta a cada persona que le pregunta por su llamativa cantimplora, por qué está disputando esa batalla que tiene absolutamente perdida. Está claro, que si te propones no usar nada, absolutamente nada de plástico en tu vida cotidiana, es literalmente imposible.

Yo lo he intentado. Durante un día me propuse no usar nada de plástico y así es como fue:

Lunes 23 de octubre de 2017 según me levanto por la mañana ya veo mis chanclas que son completamente de plástico… ¨Uuufff creo que va a ser un día muy largo.¨

Directa a lucha y más plástico en el gel, champú, acondicionador… me lavo los dientes y por supuesto el envase es de plástico. Creo que no llevo más de 20 minutos con esto y ya estoy desesperada…

El plástico, además de su complicación de reciclado, tiene sustancias peligrosas para nuestra salud, las cuales contaminan los productos que nos comemos y bebemos. El más polémico el bisfenol A, un compuesto prohibido en los productos infantiles.

Toca comer algo y como siempre un desayuno fuerte para afrontar el día, así que un zumo de naranja, una pieza de fruta, una tostada con aceite y pavo, ¡sorpresa! El pavo en envase de plástico, y un vaso de leche, la cual viene en botella de plástico. Me siento horrible pensando en los pececitos del mar y sabiendo que muchos de los peces que nos comemos tienen restos de plásticos en su interior.

Salgo a la calle y me esperan 15 minutos de paseo matutino hasta la estación para bajar el desayuno, pensar en cosillas y escuchar música.

Entro a la oficina y me encuentro con una nevera llena de botellas de agua en envase de plástico… hoy no cojo ninguna me he traído la mía de casa, y en botella de metal.

Comida en la oficina, hoy pido pasta que necesito hidratos para el entreno de la tarde. La comida viene en cartón ¡BIEN! ¡Dos horas sin ver un envase de plástico!

Vuelta a casa y lista para la merienda, zumo de frutas que yo me preparo: manzana, plátano, leche y algún fruto seco que viene en bolsita de plástico, la próxima vez compro de granel.

Mientras lo voy preparando me doy cuenta que la fruta cuando la compré la puse en una bolsa de plástico, que retiré antes de meter la fruta en el frigo.

El zumo ya no me va a saber tan bien…

Cojo el coche para ir a entrenar. Todo más tranquilo en el terreno de juego en mi guerra contra los plásticos.

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Regreso a casa, cena y a la cama, ya tranquila y aliviada porque el día terminó.

Con una reflexión en mente: vivir sin plásticos es imposible, sin embargo, un consumo responsable es posible y necesario: Reduce y reutiliza.

Hacer el esfuerzo y cambiar tu rutina no es tan difícil, es muy importante sí queremos tener un mundo mejor y más sostenible.

Autora: Laura del Río
Jugadora profesional de fútbol.

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