LA IMPORTANCIA DE CRECER CON REFERENTES EN EL DEPORTE

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Hace trece meses conocí a Eli y a Bea en su stand de London 717 en el mercado de diseño del Matadero, en Madrid. Enseguida conectamos, fue esa sensación de estar jugando en el mismo equipo, de compartir vestuario.

Hablar con ellas es hablar de deporte, de valores y de medioambiente, algo que han sabido plasmar en su marca. Ser siempre un buen ejemplo de deportista, ir en busca de los valores que te hagan sentirte orgullosa, y hacer cada día algo por este planeta que tanto nos da y que estamos destrozando por una mezcla de ignorancia y comodidad.

Educar en deporte, en valores y en medio ambiente es educar en el respeto a lo diferente, en la libertad de pensamiento y la paz entre los pueblos y la sostenibilidad ambiental. Creo que es la base en esta sociedad cada vez más des-conectada.

De muy pequeña tuve la suerte de conectar fuertemente con una pelota de fútbol, que se convirtió en mi mejor amiga y en mi compañera, siempre, de viajes.

“María

A los 7 años saltamos el estrecho y nos embarcamos en la primera aventura, Tánger. Allí llamábamos mucho la atención, tanto que el profesor de educación física se negó a que jugáramos en el equipo de fútbol del colegio, sólo es para niños dijo, y entonces queríamos ser niño y balón para poder jugar tranquilamente sin preocupaciones.

“María

Vimos un mundo diferente en el que las mujeres no podían frecuentar las cafeterías, fumaban a escondidas y no estaba bien visto que hicieran deporte, mucho menos que jugaran al fútbol. Abrimos el camino y después de nosotras vinieron muchas más.

Viajábamos mucho por Marruecos, en cada parada buscábamos dos árboles para hacer porterías y chutar. En los pueblos las paradas eran en las plazas, buscábamos otros niños para compartir-te, para disfrutar-te, siempre recolectando sonrisas. Jugábamos a todas horas, era lo único que queríamos hacer. Nos recibisteis con los brazos abiertos y nos hicisteis ver lo más importante, que en realidad para ser feliz, poco se necesita.

A los 13 años volvimos a Madrid a jugar en un equipo sólo de chicas, el equipo del barrio, allí comprendimos que hay amistades que duran para toda la vida.

El 10 de junio del 99 hubo un hecho que marcó el rumbo de nuestros sueños. En el estadio Pasadena de California, la selección de fútbol femenina de EEUU se estaba disputando la final contra China para decidir quien reinaría en el mundo durante 4 años. La final acabó decidiéndose en penaltis. Brandi Chastain tenía la posibilidad de marcar el gol que le daría a EEUU el mundial ante su gente, ante 90.185 espectadores que asistían emocionados al evento deportivo femenino con más aforo de la historia. La presión no le hizo temblar. No falló, la cruzó con la zurda y marcó el gol más importante de su vida y entró a formar parte del Hall of Fame estadounidense.

Se quitó la camiseta y lo celebró arrodillándose ante la portería con los brazos abiertos y agarrando fuertemente la camiseta, mientras las compañeras corrían a celebrarlo con ella.

“Chastian”

Preguntada por ese instante, Chastian dijo que “fue locura momentánea, nada más y nada menos. No pensaba en nada, sino que era el mejor momento de mi vida en un campo de fútbol”.

Esa generación de futbolistas nos hizo creer que importábamos, que había un hueco para nosotras y desde ese día empezamos a soñar con cruzar el charco, con ir al país donde el fútbol era un deporte de chicas.

Como toda espera tiene su recompensa, nos llegó la oportunidad. Íbamos a estudiar y a vivir el “soccer” en su plenitud. De allí aprendimos a entender y a disfrutar de otros deportes, a valorar la constancia y el esfuerzo y sobre todo a ser mejor deportista. Aprendimos a perseguir nuestros sueños, a creer en nosotras, a no rendirnos nunca y algo más, que ningún soñador es pequeño, ni ningún sueño demasiado grande.

“Futbol

Lo siguiente fue una temporada increíble en Barcelona, en el Espanyol, gracias por abrirnos las puertas de casa. Allí vivimos apasionadamente el fútbol porque aprendimos de las mejores. Ese año acabamos segundas y no pudimos entrar en Champions.

Había un equipo en Rusia, en la ciudad de Perm, que venía de jugar una final de Champions y que nos daba la oportunidad de seguir creciendo y de cumplir uno de nuestros sueños.

Nos emocionamos al sentir por primera vez el himno de la Champions, allí vivíamos la una para la otra, cada día era un día para superarnos. Nos adaptamos, aprendimos a convivir, disfrutamos de otra cultura y nos enriquecimos, nos enamoramos de su lengua, de sus gentes, de su historia y lo que era para un año se convirtieron en 5 años.

“Futbol

“Futbol

Hace dos años que decidimos volver aquí a Madrid, la ciudad en la que nadie se siente un extraño, y a la que nos costaba volver porque sabíamos que sería el momento de pasar del juego a la vida adulta, salir de esa burbuja de emociones en la que vivíamos inmersos. Creo que es algo que compartimos muchos deportistas cuando llega la retirada, ¿sabré hacer algo que no sea jugar al fútbol? La respuesta es sí. Sabes lo que es el respeto, trabajar en equipo, cuidarte y has aprendido a conocerte. Te despiertas cada día con la mente puesta en ser tu mejor versión, en superarte, te has sabido sobreponer a adversidades, eres constante y perseverante porque sabes que sin esfuerzo no hay recompensa, que los límites te los pones tú y que están ahí para superarlos.

Somos seres únicos y especiales, que tenemos diferentes formas de expresarnos y funcionar, demos a las niñas y a los niños facilidades para que puedan participar en el deporte que ellos decidan, que puedan ser libres y valoremos los logros y la capacidad de superación a través de esfuerzo.

A los niños y a las niñas les diría que hay mucho más que cuentos de príncipes y princesas, que escriban el suyo propio y que vuelen, que vuelen alto.

A ti, a mi mejor amiga, que aún hoy me sigues acompañando te doy las gracias por haberme abierto las puertas de los desconocido, por haberme sacado de mi zona de confort, por haberme hecho una ciudadana del mundo y enseñarme que a veces, los sueños son redondos.

Y a vosotras, las guerreras, que nos emocionasteis con esa medalla Olímpica, que sois verdaderos referentes cambiando la vida de cientos de niñas que gracias a vosotras ahora pueden soñar en grande. Seguir creando, emprendiendo, rompiendo barreras y sobre todo transmitiendo los valores del deporte. ¡Qué esto no pare!

Autora: María Ruiz Roman

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